CONCLUSIONES
Es sólo a través de lo que
haga, del dominio que vaya construyendo, que el niño elaborará sus propias concepciones
del número, no definitivas.
Nosotros, docentes del Nivel
Inicial, debemos proponer situaciones que le permitan utilizarlos, de modo que
las palabras y los signos que los designa, se impregnen de sentido para los
niños. Es decir, permitir que los chicos se vinculen con los números
funcionando como respuesta a problemas.
La Matemática también, se
ocupa de la resolución de problemas espaciales, como respuesta a necesidades
sociales. Los niños, desde muy pequeños, experimentan con las formas de los
objetos y con las relaciones espaciales. "Este conocimiento espacial.....
permite adaptarnos a nuestro mundo tridimensional, y comprender las distintas
formas y expresiones espaciales de nuestra cultura". (González, 2000)
Es necesario plantearle verdaderas
situaciones problemáticas, que al resolverlas, le "...permitan al niño
dominar el espacio circundante, y pasar de lo concreto y vivido, a un mundo de
representaciones e internalizaciones" (González, 2000); es decir, el niño
va a ampliar, organizar, construir, sus conocimientos espaciales.
Ejemplos más claros de todo
lo expuesto, son las actividades cotidianas, que incluso los niños realizan en
su casa.
En el momento de la
merienda, los ayudantes deben salir de la sala a buscar vasos, previamente,
cuentan la cantidad de niños que hay en una o dos mesas, a veces se ayudan de
los dedos, otras memorizan la cantidad. En esas situaciones, particularmente,
no intervengo. Dejo que prueben, que cuenten, que algunos intenten sumar la
cantidad de niños de ambas mesas. Algunas veces, se olvidan los conteos que
realizaron, otras traen más vasos de los que necesitan, y ante la pregunta:
¿Esos son los vasos que necesitás para tu mesa?, responden que trajeron de más,
por si algún nene quiere cambiar de color, para no tener que ir de nuevo a
buscar.
Al proponer actividades
matemáticas, intento que sean verdaderos problemas por resolver, en los que
puedan utilizar los conocimientos anteriores, y a la vez, les ofrezcan una
resistencia suficiente para llevarlos a evolucionar sus conocimientos
anteriores, a cuestionarlos, a elaborar nuevos. Esto no es suficiente si luego
no hay una reflexión compartida con los compañeros y la maestra. En esos
momentos, intervengo motivando a mis alumnos a explicar lo realizado, aceptando
todas las respuestas, y sin validar de entrada la correcta, retomando lo que
dicen algunos, planteando contraejemplos, ayudándolos a llegar a acuerdos, etc.
Con esto, logro que los niños construyan los conocimientos partiendo del uso y
de la reflexión que puedan hacer acerca de ellos.
Además, es necesario
seleccionar el contexto que le dé sentido a un conocimiento en particular, es
decir, hay que descartar propuestas que generen una enseñanza directa de
transmisión lineal del docente al alumno, y descartar intervenciones directas
que obstaculicen el descubrimiento de los alumnos o que loa apresure a utilizar
formalizaciones carentes de sentido.
Hay que permitirle a los
niños que exploren, investiguen y darles un tiempo para que resuelvan lo que se
les plantea, desde sus aproximaciones y en interacción con los otros; repetir
las actividades, ya que una sola aproximación al conocimiento no es suficiente
para aprenderlo.
Al evaluar los conocimientos
enseñados, registrando lo observado, se comprende la evolución de los
aprendizajes de los niños. Esto puede llevarse a cabo, a partir de nuevas
jugadas o repitiendo actividades, planteando nuevas situaciones, etc.
Las actividades,
preferiblemente deben ser grupales en un primer momento, pero luego debe
disminuir la cantidad de niños, de lo contrario no se permite una participación
igualitaria entre los alumnos
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